Castillo de Chapultpec: Vida cotidiana de Maximiliano y Carlota.

Vida cotidiana de Maximiliano y Carlota

Museo Nacional de Historia

  Castillo de Chapultpec

 

 Durante el gobierno de Maximiliano de Habsburgo y Carlota, se realizaron algunas modificaciones en el alcázar del castillo de Chapultepec, el cuál es utilizado para conocer la vida de estos personajes, además de los sucesos históricos, culturales y sociales en los cuales participó México en la época del gobierno de Maximiliano. En cuanto al transporte, se observan los dos carruajes que utilizaron estos emperadores: el primero, fue el de uso diario para estos gobernantes y que años después Juárez le cambió el escudo imperial; y el segundo, el cuál se cuenta que se utilizó muy pocas veces y llevaba el lema de “Equidad en la justicia”.

En cuanto a sus objetos, se muestran una serie de objetos pertenecientes a Maximiliano y Carlota a su llegada a la ciudad de México, como botines, escudos, vestidos (amplias), vajillas, relojes, etc.; todos ellos destacan por sus acabados y por los materiales con los que fueron hechos, sin excepción, hechos con la mejor calidad con la que se contaba en ese momento. En el espacio de lectura, se puede destacar que Maximiliano ocupaba un bello salón (antes usado como salón de billar) en el que leía libros de la Revolución Francesa y escribía algunos decretos y otros documentos oficiales y personales. Su forma de diversión eran comunes a los de esa época.  Se solía jugar en los tapices  trompo, el balero, el bádminton y los bolos, regalados por Napoleón III a Maximiliano.

En este lugar existía un lugar especial para que los emperadores pudieran fumar, en donde se podía discutir de asuntos nacionales o bien, de negocios. Cuando llegaba la hora de la comida, el emperador tenía que integrar a los invitados a la familia; en el comedor, se muestran objetos de Maximiliano, en los que predomina materiales hechos con plata, a comparación de otros mandados a hacer por Porfirio Díaz que eran hechos de cristal. Cabe destacar que en los sótanos de dichos sitios se encontraba la cocina, en la que todos los sirvientes hacían posible que esta residencia prevaleciera. Aquí, destaca la escalera (Interior) que conecta a la planta alta y a la planta baja.

En el salón denominado de gobelinos, se exhiben los retratos de Napoleón III y su esposa Eugenia, además  de los retratos de Maximiliano y Carlota.  Además, se muestra una muy fina sala de madera y dos pianos: uno francés y otro inglés, con lo que nos refleja el gusto por la música que tenían estos dos emperadores de México. A parte de tener un salón especial para fumar, tuvieron un salón únicamente dedicado para tomar el té; en donde Carlota charlaba con algunas damas de las familias más nobles de México, en este lugar, destacan los óleos y los objetos elaborados en Francia. En cuanto a los dormitorios,  Carlota dormía en una cama de latón, al estilo Boulle, que tenía aplicaciones de latón y bronce. El problema del aseo fue muy importante para Maximiliano, ya que antes, para bañarse, se utilizaban tinas o artesas con el auxilio de aguamaniles y jofainas. Cada emperador contaba con su gabinete de aseo.

En la sala de estar se muestran algunos óleos y litografías de Carlota y Maximiliano, una en especial,  sobre la entrevista de Maximiliano y el Papa Pío IX, los cuáles, nos reflejan la educación que había recibido Carlota antes de llegar a nuestro país. Continuando en la planta alta,  está la recámara de Carmen Romero Rubio, que antes fue la recámara de Carlota por los años de 1866. Con Maximiliano, la planta baja correspondía al área de servicio y la planta alta a las habitaciones del gobernante.

Pero ante todos los personajes que vivieron en el Castillo de Chapultepec, varias de las salas fueron cambiadas a gustos y necesidades de cada emperador, por lo que en la planta alta alguna vez estuvieron: la Sala de Trabajo de Carlota, Salón de Carlota y Salón del billar, la habitación de la cocinera, el Estudio de Carlota, etc. Por último, en cuanto a los jardines, Maximiliano deseaba tener un castillo lleno de jardines en donde pudiera cumplir su sueño y descansar ciertas veces. Algunas veces, Maximiliano trabajaba mientras observaba los jardines rodeados de un jardín más grande y más hermoso: el bosque de Chapultepec.

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