La intervención francesa y el imperio de Maximiliano

La intervención francesa y el imperio de Maximiliano

 

1. La deuda externa

La situación económica de México durante la segunda mitad del siglo XIX era muy difícil. Las continuas guerras civiles y la mala administración pública llevaron al país a una crisis económica. El Estado no contaba con recursos para sostenerse y recurrió a los préstamos del exterior.

Después de la guerra de Reforma y del triunfo de los liberales sobre los conservadores, Benito Juárez convocó a elecciones en 1861 y fue designado presidente de la República. El gobierno de Juárez trató de aplicar las Leyes de Reforma, decretadas antes, y promovió la pacificación del país. Sin embargo, el problema económico era más difícil de solucionar y ante las dificultades financieras del gobierno liberal, Juárez ordenó en 1861 la suspensión del pago de la deuda externa y de sus intereses. Ante esta medida, Inglaterra, Francia y España se reunieron en la Convención de Londres y, con el pretexto de exigir el pago de la deuda, decidieron intervenir militarmente en México.

2. La intervención francesa

Las primeras tropas intervencionistas desembarcaron en Veracruz entre diciembre de 1861 y enero de 1862. El gobierno de Juárez negoció con ellas y logró que se retiraran los ejércitos de España e Inglaterra. Sin embargo, los franceses avanzaron hacia el interior del país, resueltos a imponer una monarquía que, por una parte, les diera poderío en el continente americano y, por otra, detuviera la amenaza expansiva de los Estados Unidos de América.

A finales de marzo de 1862, los invasores franceses se dirigieron hacia la ciudad de México y el 5 de mayo de 1862, frente a la ciudad de Puebla, el ejército francés fue vencido por el ejército de la República al mando de Ignacio Zaragoza. Después de 62 días de lucha, los franceses tomaron la ciudad de Puebla. En 1863, el avance del ejército francés hacia la ciudad de México obligó a Benito Juárez a establecerse en Paso del Norte, en la frontera con Estados Unidos de América.

Al llegar a la capital de la República, el mariscal Forey, jefe del ejército francés, nombró una junta de gobierno encargada de elegir la forma de gobierno del país. Esta junta, conocida como de «notables», de acuerdo con Napoleón 111, ofreció el trono del Imperio mexicano a Fernando Maximiliano de Habsburgo, archiduque de Austria. Maximiliano, casado con la princesa belga Carlota Amalia, aceptó la corona en abril de 1864.

3. El imperio de Maximiliano

Maximiliano buscaba la aceptación de los mexicanos y para lograrlo llamó a algunos extranjeros, liberales, moderados y conservadores, a colaborar con su gobierno; adoptó las reformas liberales impuestas por Juárez; se preocupó por mejorar las condiciones de vida de los indígenas y de los peones y dio impulso a la cultura. Sin embargo, las leyes imperiales nunca entraron en vigor. Napoleón 111, para defenderse de Prusia, tuvo que retirar las tropas del ejército francés que se encontraban en México.

4. Fin del imperio

Maximiliano trató de abandonar el trono, pero su esposa lo convenció de que esperara mientras ella solicitaba ayuda en Europa. Carlota no obtuvo el apoyo esperado, sufrió una crisis nerviosa y perdió la razón. Maximiliano, con el apoyo de los conservadores, trató de reorganizar el ejército imperial con soldados mexicanos. El emperador no resistió la ofensiva del ejército liberal y se rindió en Querétaro el 15 de mayo de 1867 y fue fusila- do en el Cerro de las Campanas el 19 de julio de 1867.

5. La poesía y el periodismo satíricos

En la segunda mitad del siglo XIX, la difusión de las ideas románticas y la implantación del liberalismo político favorecieron el desarrollo del periodismo. Las constantes pugnas entre liberales y conservadores, la crisis económica del país, la aplicación de las Leyes de Reforma y los acontecimientos políticos y militares de Europa eran algunos temas que preocupaban a los mexicanos de la época y, por lo mismo, exigían el derecho de estar informados.

La publicación de libros fue escasa, aun cuando en esta época vivieron la gran mayoría de los escritores románticos y costumbristas mexicanos, quienes prefirieron dar a conocer sus obras en publicaciones periódicas como revistas, folletines y diarios. Estos medios tenían varias ventajas:

.Aparecían con cierta regularidad.

.Llegaban a un mayor número de lectores y eran de fácil lectura

.Tenían un costo bajo y podían coleccionarse.

.Permitían al autor expresarse con toda libertad y crear grupos de simpatizantes que compal1ían sus ideas con él.

.Favorecían la comunicación entre el autor y sus lectores a través de la correspondencia, que también se publicaba.

Las páginas de los periódicos y revistas eran los lugares idóneos para apoyar campañas políticas, atacar a los opositores, censurar costumbres, criticar personajes conocidos e, incluso, para despertar el patriotismo en momentos críticos, como fue la intervención francesa. Los textos más gustados eran:

.Poemas satíricos.

Breves textos en verso que ridiculizaban actitudes, personajes o costumbres. Los poetas satíricos más afamados fueron Vicente Riva Palacio e Ignacio Ramírez «El Nigromante».

.Artículos de costumbres.

Narraciones y descripciones de escenas típicas de la vida diaria o de fiestas tradicionales, como los escritos por Guillermo Prieto.

.Crónicas.

Narración de hechos reales o históricos desde el punto de vista del autor. Ejemplo de crónicas fueron las escritas por Ignacio Manuel Altamirano y Francisco Zarco.

.Artículos de curiosidades.

Noticias de hechos raros o curiosos.

.Novelas de folletín.

Extensas novelas que se publicaban por partes. Estas novelas despertaban la expectación de los lectores, como actual- mente lo harían las telenovelas. Las novelas de folletín más famosas fueron Los bandidos de Río Frío de Manuel Payno y Astucia de Luis G. Inclán.

6. El periodismo mexicano del siglo XIX

Los acontecimientos políticos, económicos, militares y sociales que ocurrieron en México entre 1836 y 1870 sirvieron como punto de partida para que los escritores del momento expresaran sus opiniones en diversos periódicos y revistas. El público lector se reunía en plazas y cafés a leer y comentar los poemas satíricos y los artículos periodísticos que hablaban de los gobiernos de Santa Anna y las pugnas entre liberales y conservadores. Más tarde, la Intervención francesa y el imperio de Maximiliano fueron los temas obligados para el periodismo político de la época. Después de la Restauración de la República, la poesía satírica que se publicaba en los diarios centró su atención en la permanencia de Juárez en el poder.

Aparte de las noticias, las crónicas y los artículos, en casi todos los periódicos del siglo XIX se publicaron textos literarios. Inicialmente fue- ron los de menor extensión: poemas, relatos breves y critica literaria. Más adelante, cuando existieron las posibilidades para una impresión menos costosa, se difundieron novelas de folletín.

El estilo literario que se impuso en los textos publica- dos en los periódicos era más fluido, más rápido y más di- recto que el empleado en los libros, porque se buscaba atrapar la atención del público y mantener su interés en un material cuya lectura fuera fácil y atractiva. A lo largo del siglo XIX aparecieron y desaparecieron muchas publicaciones periódicas, según la libertad de expresión del momento y las posibilidades económicas para mantenerlas en circulación. Algunos de los periódicos y revistas más famosos fueron los siguientes:

  • Don Simplicio
  • El Album Mexicano
  • El Clamor Progresista
  • El Correo de México
  • El Demócrata
  • El Monitor Republicano
  • El Presente Amistoso
  • El Semanario Ilustrado
  • El Siglo XIX
  • La Chinaca
  • La Ilustración Mexicana
  • La Insurrección
  • Las Cosquillas

 Fuente:

www.google.com

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