La Intervención Francesa

La Intervención Francesa

 (1862 – 1867)

Destruida la alianza formada en Londres entre Inglaterra, España y Francia, y dado que esta última potencia tenía planes ulteriores, tales como intervenir en la política mexicana imponiendo un gobierno extraño y aprovechando su influencia y apoyo en la obtención de amplios beneficios, principalmente económicos, los comisionados franceses, auxiliados por monarquistas y conservadores mexicanos, se aprestaron a actuar. En vez de retirarse hasta Paso Ancho, como se habían comprometido por los preliminares de La Soledad, se quedaron en Córdoba, pretextando que el gobierno juarista que afirmaba era el de la minoría opresiva, trataba, a base de un sistema de terror sin ejemplo, impedir el régimen que anhelaba. También señalaban que no se retiraría, pues tenía que proteger a sus soldados enfermos que se halaban en varios hospitales, y los cuales se habían comprometido a prestar auxilio y a otorgarles toda suerte de protección el general Ignacio Zaragoza, que había sido nombrado jefe de las armas mexicanas. Lorencez, aconsejando por Saligny y Almonte, y desacuerdo con las instrucciones del emperador surgidas de falsas informaciones trataba a toda costa subir las tropas a la meseta, tanto para preservarlas de las fiebres tropicales como para impresionar a la población a través de un avance fácil y victorioso. Creía, además, que ese hecho obligaría a la población moderada a decidirse a desconocer la administración juarista y a darse una forma de gobierno diferente, eligiendo también un jefe que podría ser el general Almonte y no Doblado, destacado liberal en quien se había pensado en vísperas de los preliminares de La Soledad.

1. La Revolución de Ayutla y la Guerra de Reforma

Al término de la guerra con los Estados Unidos, los conflictos políticos en torno a la presidencia de la república seguían ocasionando serias divisiones y todo tipo de luchas y maldiciones entre los grupos. La presidencia recayó en la figura de José Joaquín de Herrera, hombre culto y honesto que casi fue obligado aceptar el puesto. Durante su gobierno intentó acabar con varios males, creó escuelas y no pudo imponerse a las luchas facciosas que bañaron todo el territorio. Aparte de los problemas en el Congreso, los gobernadores de Yucatán, Chihuahua y Chiapas tramaban negocios sucios y ansiaban su independencia. A Sonora arribó un tal William Walker y erigió la República de Baja California. El país era caldo de cultivo de múltiples problemas regionales. Cuando se acercaba el momento de la sucesión presidencial en 1850, los grupos empezaron a movilizarse. Mariano Arista triunfó sobre Nicolás Bravo, Juan Nepomuceno Almonte, Luis de la Rosa, Gómez Pedraza y Antonio López de Santa Anna.

Ya desde esa época los ultrasantaanistas planeaban la llegada de Antonio López de Santa Anna. Mientras él de dedicaba a vigilar los trabajos de su hacienda en un pueblito colombiano llamado Turbaco.

La llegada de Arista al poder no trajo grandes cambios, al contrario, los planes y movimientos políticos para derrocarlo estuvieron a la orden del día. Invariablemente los pronunciamientos eran abanderados por caciques locales de diferentes estados que veían afectados sus intereses y anhelaban la llegada de un hombre que salvaguardara los enriquecimientos ilícitos de siempre. El problema era tan grave que en el periodo de enero al 17 de marzo de 1853 pasaron por la presidencia Juan Bautista Ceballos y Manuel María Lombardini, sin contar a Juan Múgica y Osorio que no aceptó el cargo. Ante esta situación, el llamado grupo político que empezó a tener más peso en el Congreso, materializó la ya pensada idea de acudir a Antonio López de Santa Anna quien, después del fracaso en la guerra con Estados Unidos, andaba exiliado en Colombia. Hasta allá viajó José Manuel Escobar para suplicarle no rechace el cargo. .

Santa Anna recibía constantemente cartas en las que le ponían al tanto de la situación del país. Cuando José Manuel Escobar viajó a entrevistarse con él, el caudillo le contestó: «Bien, iré, pero sólo a conversar con las personas de influencia de los diversos partidos».

 2. El breve triunfo en Ayutla

No obstante, el principal descontento hizo su aparición en Acapulco. El cacique local, Juan Álvarez, un ricachón dueño prácticamente de todo el municipio, se pronunció en contra de Santa Anna; y el 1 de marzo de 1854 emitió en Ayutla un plan político que tenía como objetivo derrocar al gobierno y volver al federalismo. A este plan se fueron adhiriendo personajes de importancia como el poblano Ignacio Comonfort.

Inicialmente el plan de Ayutla era una copia fidedigna de los intereses de los puros. Ignacio Comonfort tuvo que hacerle unos cambios para poder adherirse a él.

 Santa Anna se movilizó a Acapulco con el objetivo de reprimir el movimiento y castigar severamente a los rebeldes; después de varios ataques regresó a la Ciudad de México con la idea de haber derrotado al enemigo. Sin embargo, el levantamiento de Ayutla era una prueba clara de que la Dictadura Santaanista había llegado a su fin.

En el norte también se observaba el descontento. El cacique neoleonés, Santiago Vidaurri se levantó en armas y lo mismo sucedió en Michoacán. La situación se complicaba a tal grado que Antonio López de Santa Anna partió al exilio el 12 de Agosto de 1855.

Antonio López de Santa fue, sin lugar a dudas, el político más versátil y perspicaz de casi todo el siglo XIX. Si se hiciera un balance real de los que hizo y en qué circunstancias lo hizo dejaríamos de pensar en el traidor que nos vende la historia oficial liberal.

El movimiento iniciado en Ayutla, fue tomado muy pronto como el representante del triunfo sobre la dictadura, por lo que Juan Álvarez fue aclamado y nombrado presidente. A duras penas logró trasladarse al centro de México, para ejercer su puesto. Las condiciones del país no eran más propicias. A pesar de que se había derrotado al dictador, numerosas facciones de políticos moderados, puros y conservadores vieron en el levantamiento de Ayutla la oportunidad perfecta para acceder a algún puesto de importancia. Muchos salieron del anonimato para incorporarse a la lucha por el poder.

 3. La guerra de los Tres Años

 En el momento de enterarse de la rebelión, una serie de militares que hasta entonces habían permanecido en el olvido se adhirieron al movimiento. De entre ellos surgió Miguel Miramón, un capitalino serio, inteligente y excelente estratega militar. Zuloaga lo aceptó y lo puso como segundo al mando, mientras Luis G. Osollo lideraba la operación que Zuloaga mandó a Guadalajara.

Miguel Miramón, era un excelente militar que combatió a los norteamericanos en 1847 defendiendo el castillo de Chapultepec. Además, destacó en numerosas batallas durante la Guerra de Reforma.

Félix Zuloaga ya había sido nombrado presidente por un grupo de conservadores y rápidamente tuvo el reconocimiento de algunos países europeos. Mientras que Comonfort comprendió que lo mejor era retirarse, por lo que el cargo de presidente recayó en la figura del presidente de la Suprema Corte, Benito Juárez.

Benito Juárez, era un político necio pero inteligente. De ser un simple pastor de ovejas, pronto emparentó con la familia en la que su hermana trabajaba de criada.

Aunque mucho se ha dicho que Juárez logró mediante mucho esfuerzo avanzar en la política mexicana, lo cierto es que en los Estados Unidos tenía varias «amístades», como Emile La Sere, un ricachón que recibía favores políticos de John Slidell y que ayudó en numerosas ocasiones a Juárez a tener mayor peso político.

Juárez pasó a formar parte de un grupo de abogados letrados salidos del movimiento de Ayutla y del breve triunfo liberal. Mientras Comonfort lidiaba con los dos bandos ansiosos de eliminar cuanto antes a sus enemigos.

El bando liberal se reunió en Querétaro en 1858, proclamó presidente a Juárez y se negó a adherirse al Plan de Tacubaya. Se encomendó a Anastasio Parrodi la formación del ejército federal o constitucionalista.

 4. La intervención francesa y el imperio de Maximiliano

A     Primeras campañas

Confiando Lorencez en esos planes, el día 19 de abril, a las tres de la tarde, marchó hacia el altiplano acompañado de Saligny y de Almonte. Con un contingente de 6,000 soldados bien dispuestos, Lorencez avanzó hacia Orizaba, llegando a Fortín a media tarde. Las hostilidades empezaban al romper los franceses los tratados. Zaragoza, que estaba en Orizaba con 4,000 hombres y ocho cañones, se retiró hacia Las Cumbres, paso obligado hacia el altiplano. En Orizaba, Lorencez recibió nuevos refuerzos dirigidos por los coroneles L´Herillier y Gambier, quienes llevaron el peso de la primera fase de la campaña, y se aprestó a iniciar el ascenso hacia las grandes ciudades, Puebla y México. El 27 de abril por la mañana, acompañado por el ave negra de Saligny y por Almonte. Inició su marcha sobre Puebla. La víspera escribía, lleno de soberbio optimismo, al ministro de la Guerra párrafos reveladores del complejo de superioridad de todos los europeos.

Transponer Las Cumbres de Acultzino representó una primera etapa. Zaragoza se dispuso a hacerle frente, después de haber desviado a fuerzas reaccionarias de Zuloaga y otros jefes que venían a auxiliare a los franceses. Con 4,000 hombres, de los cuales sólo la mitad actuó, divididos en cinco brigadas de infantería, tres baterías de montaña de seis piezas y 200 caballeros, Zaragoza, auxiliado por el coronel Días, trataron de impedir el avance del enemigo. Los batallones de cazadores, compañías de zuavos e infantes de marina lograron ampararse de varias alturas tras duros ataques a la bayoneta u desalojar a las fuerzas mexicanas, que se replegaron a San Agustín del Palmar. Los invasores penetraron hasta la Cañada de Ixtapan. El 1 de mayo, reunidos todos los contingentes y eufóricos antes las promesas de Saligny de que Puebla les recibirían con lluvia de flores, los invasores marchó hacia la ciudad de los Ángeles.

B     Los planes expansionistas de Francia

Este país y su gobernante Napoleón III, en una política abiertamente expansionista – recordemos que era una país capitalista con presencia en Asia y África -, buscaba ponerle un dique a la expansión protestante de los Estados Unidos, por lo que veían con naturalidad colocar en el trono de México a un príncipe católico fiel a los intereses franceses.

La situación política de América lea era favorable, México estaba convertido en un país débil, con graves problemas producto de luchas internas y con una élite que veía con agrado un gobierno monárquico con un príncipe extranjero que le diera un gobierno estable; los Estados Unidos empezaban una guerra interna en la que se enfrentaban: El norte industrial y el Sur esclavista, por lo que les era imposible aplicar la Doctrina Monroe, en ese momento.

Las fuerzas invasoras europeas llegaron a las costas de Veracruz, con las siguientes fuerzas: España, 6200 hombres, Francia 3,000, Inglaterra, 800. Francia pide con urgencia 2,500 hombres más.

El gobierno mexicano, tratando de neutralizar la presencia de las tropas extranjeras, procede así:

*Pide al congreso la derogación del decreto del 17 de julio que venían a ser la causa de la intervención.

*No provocar a los invasores.

*Da instrucciones al ministro de Relaciones, Manuel Doblado, para entrar en contacto con los jefes de la expedición invasora.

*Ingleses y españoles al examinar la situación y ver la disposición del gobierna mexicano, para arreglar pacíficamente las diferencia, empiezan a dudar de las verdaderas intenciones de los franceses que no se ciñen al acordado en la Convención de Londres.

*El gobierno de Juárez, a través del ministro de Relaciones Exteriores, Manuel Doblado, empieza la negación que dará lugar a los Tratados de la Soledad. En este documento se daba reconocimiento oficial al gobierno de Benito Juárez y ciertas facilidades a los invasores para que preservaran su salud permitiéndoles avanzar hacia las zonas menos insalubres. Los enviados de Inglaterra, Wyke, y de España, Juan, sedan cuenta de las verdaderas intenciones de los franceses y se tiran de la Alianza Tripartita regresando a sus países. Al romperse las pláticas, se inician las hostilidades entre Francia y México.

C     El avance francés y la batalla del 5 de mayo.

Antes de hacer un breve recuento de la situación militar, es necesario hacer algunas consideraciones. Los franceses habían sido alentados en sus planes expansionistas por un grupo de monárquicos mexicanos que recorrieron Europa buscando patrocinadores para hacer realidad sus sueños de instalar en el país una monarquía; se entrevistaron con la reina de España, Isabel II y con el emperador de Francia Napoleón III. La idea de creer que México sólo se salvaría a través del gobierno de monarquía tuvo sus máximos representantes en: José María Hidalgo, José María Gutiérrez Estrada, el P. Francisco Javier Miranda y Juan Nepomuceno Almonte. Los conservadores mexicanos que habían luchado dentro del país por sus ideales, al principio vieron con recelo esta situación pero cuando obtuvieron garantías de que no se atentaría contra la soberanía de la nación ni contra su independencia, se adhirieron a los monárquicos. Este fue el caso de los militares conservadores Félix Zuloaga, Miguel Miramón y Tomás Mejía. Francia, protagonista de este histórico, era considerado como una potencia y su ejército, uno de los mejores del mundo, fogueado en campañas bélicas de Asia y África con un armamento moderno y una disciplina férrea. El ejército francés contaba con un aliado interno, el ejército conservador. El ejército liberal había planeado luchar para preservar nuestra soberanía en contra del invasor extranjero y sus aliados internos.

El rompimiento de las pláticas se dio cuando los franceses se sintieron agraviados por las disposiciones del gobierno mexicano y por hacer caso omiso de los Tratados de la Soledad. Avanzaron hacia el interior del país. Tres veces intentaron tomar los fuertes y fueron rechazados por los mexicanos, al mando del general Ignacio Zaragoza. La batalla tuvo una duración de cuatro horas y terminó cuando un comunicado telegráfico que dice: «Las armas nacionales se han cubierto de gloria. Las tropas francesas se portaron con valor y sí jefe con torpeza»

D     La Ocupación de la capital por los franceses

Los franceses entran a la capital en junio de 1863, desconocen al gobierno de Juárez, pero respetan las Leyes de Reforma. Los invasores forman un gobierno con las siguientes características: Nombran una junta de gobierno de 35 miembros que designarían a: 215 personas para integrar una junta de notables y un ejecutivo que regiría a la nación de manera provisional. Una junta de Notables escogió una forma de gobierno monárquica de tendencia moderada, hereditaria y con un emperador que tendría que ser un príncipe católico. Sé él ofreció la corona al archiduque de Austria, Fernando Maximiliano de Habsburgo, quien aceptó el cargo de común acuerdo con su esposa Carlota Amalia de Bélgica. Los monárquicos mexicanos, les hicieron creer que el pueblo los esperaba con los brazos abiertos.

El militar francés Achille Bazaien, veterano de las guerras de Argelis y Crimea reemplazan al mariscal Forey en octubre de 1863, con la misión de controlar al país. Contaba con más de 40,000 hombres que en pocos meses ocuparon gran parte de la República; centro, occidente, oriente y parte estratégicas del Norte y el Sur. El control que ejercen las tropas invasoras sobre gran parte del país resultaba negativo para ello, pues tenían que dispersarse sobre un vasto territorio. Las tropas juristas se reagruparon y con la ayuda del pueblo apoyaron la batalla. En abril de 1864, Maximiliano acepta la corona de México. Se embarca y llega a Veracruz en mayo y el 12 de junio entra a la Ciudad de México.

E     Establecimiento del imperio de Maximiliano

El gobierno de Maximiliano respeta las Leyes de Reforma; él mismo era un hombre liberal, lo cual le causó los primero problemas con los sectores que le habían ofrecido la corona: los conservadores, los monárquicos y el clero. Su gabinete lo integró con liberales moderados. Las medidas liberales que sostuvo durante su gobierno fueron la tolerancia de cultos, la desamortización de los bienes de la Iglesia, la secularización de los cementerios y, mediante un decreto, declaró abolidas las deudas de los peones con los hacendados. Les parte negativa de su proceder fue, sin embargo, él haber ocupado un puesto, que el pueblo no le había otorgado, así como él haberse rodeado de una corte falsa formada por arribistas ricos que creían estar en Europa y entre quienes resurtió órdenes en nobleza, cargos y condecoraciones. Negoció préstamos onerosos para la nación, despilfarró mucho dinero en los gastos de la corte. Destinó, además, un alto presupuesto para el sostenimiento de las tropas de ocupación; los funcionarios mexicanos se quejaban de que supeditaba sus acciones a las opiniones de sus consejeros europeos.

F     Juárez y la defensa de la soberanía

En 1865 se hace encarnizada. El presidente Juárez obligado por las circunstancias se establece en el paso del Norte, hoy Ciudad Juárez, Chihuahua (15 de agosto de 1865); al problema militar se agregó el problema político. Juárez prorroga su mandato en noviembre de 1865 por la ausencia de condiciones propicias para celebrar elecciones. Este hecho suscita una serie de fricciones entre los liberales, mismos que logran superarse al anteponer a sus ambiciones personales la defensa de la patria. Puede decirse que en este momento surgió una lucha adoptada por los liberales fue la guerra de guerrilla que provocó estragos entre las tropas imperiales

G    La resistencia militar mexicana

En muchas partes del país los liberales republicanos se caracterizan por esa forma de combatir destacan: Mariano Escobedo, Ramón Corona, Nicolás de Regules, Porfirio Díaz y Vicente Riva Palacio, entre otros. Ante la impotencia para terminar con los republicanos, los jefes militares de los imperios recurren a medidas crueles que incluso eran repudiadas por parte del ejército imperial. Entre ellas sobresale un decreto que dicta fusilar en el acto a cualquier persona a la que se le sorprendiera con un arma en las manos.

H     Cambios en la situación internacional.

Mientras tiene lugar la guerra en México, en otras partes del mundo suceden acontecimientos que van a influir en la situación que se vivía en el país y que incluso favorecen la lucha republicana. Los hechos inducen a Napoleón III evacuar las tropas que apoyaban a Maximiliano y suspende la ayuda económica otorgada al Imperio (1866). No obstante, Carlota Amalia y Juan Nepomuceno Almonte, ministro plenipotenciario ante Napoleón III, intentan disuadir al emperador francés de que no retire sus tropas, pero todo fue inútil. El emperador, abdicar al trono a pesar de múltiples presiones entre ellas las de su hermano Francisco José I de Austria y las de conservadores mexicanos (como el general Miguel Miramón).

Segunda, confiar en los conservadores mexicanos y respaldarse con una lucha militar. Se decide por la segunda: forma un gobierno de conservadores y enfrente militarmente la situación confiado en la capacidad militar de los generales imperialistas mexicanos.

I       La retirada francesa y la victoria de las fuerzas liberales

Los republicanos arriban a Querétaro y Maximiliano, que se habían refugiado en el cerro de las campanas, entrega la plaza con la idea de que se le permitiría regresar a Europa; el emperador entrega su espada a Mariano Escobedo en señal de rendición (15 de mayo) y junto a él es hecho prisioneros todos los altos jefes militares así terminaba el Segundo Imperio Mexicano. Un consejo de guerra juzgó a Maximiliano y a sus más distinguidos generales. Se les aplicaba la ley del 25 de enero de 1862 que imponían la pena de muerte para los infractores de las faltas siguientes; delitos contra la independencia del país, delitos contra la paz pública, delitos contra las garantías individuales. Se les encontró culpables y, no obstante la campaña internacional y las presiones de que fue objeto el gobierno mexicano, el presidente Juárez se mantuvo inflexible y la sentencia se cumplió el 19 de junio de 1867. En el cerro de la Campanas, Maximiliano de Habsburgo, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados.

Fuente:

[Ivan Escalona]   http://www.monografias.com/trabajos12/hminterv/hminterv.shtml

http://es.scribd.com/doc/44013995/Destruida-La-Alianza-Formada-en-Londres-Entre-Inglaterra

http://clubensayos.com/Historia/CONQUISTA-DE-MEXICO/453196.html

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